Acontecimientos - Actualidades Argentinas

Bs. As.: Apertura de la Exposcion de Ganaderia, Agricultura e Industria en el predio ferial de Palermo. Opinión de Mauricio Macri sobre la ausencia del presidente Nestor Kirchner. Arribo del embajador de los Estados Unidos en la Republica Argentina, Earl Anthony Wayne. Discurso del presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens.

Texto del discurso incompleto:

En esta muestra se encuentran las mejores artesanías, y reviven de tal manera nuestras más caras tradiciones camperas. Por ello venimos a decir con fundamento que estamos seguros de constituir una alternativa de progreso para alcanzar un mayor protagonismo en el mundo actual. Y lo somos porque en el campo se desenvuelve uno de los procesos de incorporación tecnológica más avanzados del país. Ello implica al mismo tiempo el impulso de uno de los procesos de transformación cultural más fructífero e innovador emprendido en la Argentina actual. Esto ocurre a pesar del clima de incertidumbre provocado por las medidas cortoplacistas que tuvieron lugar en el último año.



Desde la Ganadera del año pasado ocurrieron diversos hechos que nos afectaron y en los cuales protagonizamos un papel preponderante. Negociamos fuerte con el Gobierno. Fijamos posiciones muy firmes acerca de los temas de nuestro sector.



Para ser escuchados, las entidades nos vimos obligadas a realizar un Paro Nacional Agropecuario. Fueron duras experiencias. Hemos aprendido y mucho. Hemos conseguido que quienes nos oyeron también aprendieran. No logramos todo lo que demandamos, pero sí torcer una tendencia. Avalamos acuerdos circunstanciales para superar dificultades de coyuntura, como pasos necesarios para avanzar hacia nuestros objetivos. Terminamos con el irritante sistema de precios, impuestos telefónicamente, para la hacienda en pie. Recuperamos a Liniers.



La ganadería es una actividad de la que dependen cientos de miles de familias argentinas. ¡Es nuestro orgullo! Enfrentamos el desafío de atender tanto el creciente consumo interno como un mercado internacional demandante de nuestro producto insignia, el de la marca registrada como la mejor del mundo, hoy liberada de las barreras sanitarias que impidieron por tanto tiempo nuestro ingreso a la mayoría de los mercados del mundo.



Advertimos que la única forma de abastecer ambos mercados era, es y será aumentar la producción. Tan simple como eso. Nuestra advertencia no fue atendida. No se adoptó ninguna previsión. Y ante el inevitable reacomodamiento de los valores se reaccionó de la peor forma: el control de precios. Esta medida tan absurda como ineficaz se aplicó sobre la hacienda en pie, que no es responsable del precio final de la carne. Se perjudicó al productor sin beneficiar al consumidor.



No somos formadores de precios. No fijamos ni el valor de la hacienda ni el de los cortes en el mostrador. La producción pagó las consecuencias de una culpa que nunca tuvo. Se ahuyentó toda intención de inversión. Se alentó la liquidación de stocks. Surgieron circuitos de comercialización paralelos. En fin, se distorsionó la transparencia de un mercado modelo, al que miles de productores enviamos nuestras haciendas para ser rematadas públicamente, a precios harto conocidos. El daño está hecho; aunque como ya dije, logramos salvar a Liniers.



Pero no alcanza. Vamos a trabajar sin descanso. Vamos a mantener nuestros rodeos. Ahora nos toca salvar a la ganadería. Tenemos que salvarla. Porque no podemos perderla.



Porque nosotros, como ganaderos, somos responsables de ella y estamos convencidos de su continuidad.



Desde esta exposición, por algo llamada "La Ganadera", contribuimos a darle vida y acompañamos su crecimiento. Porque es un factor geopolítico y social de enorme importancia para vastas zonas del país. Porque las zonas de cría no tienen alternativa. Como dije, tenemos que salvar la ganadería: por el esfuerzo sanitario que hemos hecho, por el empleo que generamos, porque además de los productores, detrás de la ganadería están los consignatarios, los transportistas, la industria, los veterinarios, los laboratorios, los supermercados y carnicerías, entre muchos otros.



Tenemos que lograr que esta cadena se ordene, se integre de una vez por todas tras un objetivo común. Así, la fuerza que tiene esta actividad soportará tanto la competencia de la agricultura como la incompetencia de políticas ineficientes.



El exagerado intervencionismo en los mercados perjudicó no sólo al ganadero sino, fundamentalmente, a la República. Mientras las carnes argentinas padecen limitaciones a su exportación, resignando posiciones en el mercado internacional, nuestros competidores ganan espacios, difíciles luego de recuperar. Hay que despolitizar la discusión de la carne vacuna. Ya somos, por lejos, los mayores consumidores de carne vacuna del mundo, necesitamos producir más para exportar más.



Señores, ha llegado la hora de eliminar totalmente las retenciones. Ha llegado la hora de liberar las exportaciones. Ha llegado la hora de abrir nuevos mercados. Tenemos el privilegio de vivir y trabajar en una de las praderas más amplias y favorecidas de la tierra.



Somos conscientes que, como productores de alimentos de la canasta básica, tenemos el imperativo moral de colaborar para que no falte alimento a ningún argentino. Debemos cumplir con el compromiso ético de invertir nuestros recursos, nuestra capacidad y nuestro esfuerzo para abastecer a nuestros consumidores y al mundo en calidad y cantidad.



Es tiempo de desarrollar el potencial productivo del país. Como productores, creamos riqueza, damos empleo, movilizamos la economía, y así contribuimos a una distribución equitativa de los ingresos. Basta ver en el interior el efecto multiplicador de la cosecha de 95 millones de toneladas. A pesar de los serios inconvenientes, el productor sigue poniendo el hombro.



Vendimos nuestra cosecha de trigo a precios muy por debajo de los internacionales, merced a la cartelización inducida desde el Gobierno.

  • fecha05/08/2007
  • duración9 minutos 55 segundos
  • códigoDV-09976
  • soporteBetacam SP
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